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Una pregunta común que se hace la gente cuando la muerte está cerca es “¿Soy yo una buena persona?” Existen varias escuelas filosóficas de pensamiento que debaten si los humanos son buenos o malos inherentemente. Los sabios Védicos claramente establecen que todos los seres son buenos y perfectos en su naturaleza real,“Del que es Todo perfecto provienen las emanaciones perfectas; todos los seres provienen del Ser Perfecto y regresan a la perfección al final.” Uno de los mensajes más importantes de las enseñanzas védicas es esto: aunque habitamos cuerpos mortales que eventualmente se deterioran y dejan de existir, nuestra naturaleza inherente es siempre buena, perfecta e inmortal debido a su Fuente buena, perfecta e inmortal. Si todos provenimos de Dios, o la Fuente Divina, entonces compartimos la bondad y la perfección de esa Fuente. Esta es una meditación importante durante la vida, pero se vuelve especialmente importante cuando se acerca la muerte y nuestro cuerpo de deteriora. Necesitamos mirar con aplomo el momento cuando nuestro cuerpo deje de funcionar, y debemos mirar con regocijo a ese mismo momento, cuando la perfección de nuestro espíritu es percibido. La belleza de las enseñanzas védicas sobre el morir es esta: si simplemente somos capaces de recordar quienes somos y la Fuente de la cual procedemos, podremos alcanzar el hogar de nuestra alma en el momento de la muerte. Al ir dándole punto final a los asuntos terrenales, reconciliándose con la familia y amigos, y expresar remordimiento por los malos actos realizados, nos vamos haciendo libres para reflexionar sobre nuestra verdadera naturaleza. Los sabios dicen que somos buenos ya que vinimos del Todo Bueno. Somos amados porque hemos venido de la fuente del amor. Si nos estamos acercando a la muerte, podemos dejar ir nuestra vida terrenal de alegrías y lamentaciones, victorias y fracasos. Podremos entonces mirar adentro a nuestra alma perfecta, buena e inmortal y, con los ojos del alma, meditar en el Alma Suprema. Llenar la mente y el corazón con pensamientos del Supremo, especialmente en el momento de la muerte, es el método ancestral usado por los sabios de la India para dejar este mundo hacia la perfección.